La
fauna nociva
son en realidad las
especies animales capaces de hacer daños a la salud, ya sea de manera directa o indirecta. Si bien, la fauna nociva por lo general puede
transmitir enfermedades, virus, parásitos, etc. también puede ocasionar destrucción de bienes (instalaciones, equipos, inmuebles).
El riesgo sanitario que representa la fauna nociva es exponencial, debido a que cuentan con grandes
capacidades reproductivas, así como una gran resistencia a sobrevivir en condiciones climáticas o ambientales extremas. Al aumentar su población de manera vertiginosa, pueden
convertirse en plagas, lo cual llega a desequilibrar y a
destruir ecosistemas
enteros.
La fauna nociva más común es representada por los siguientes animales:
cucarachas, hormigas, moscas, ratas, polillas, arañas, chinches, pulgas, garrapatas, tijerillas, alacranes, gusanos, murciélagos y palomas.
Como es bien sabido, la mejor manera de exterminar las
plagas de fauna nociva es la prevención.